jueves

Día 20131003

Hay tristes noticias que por más que las escuches o las leas no te las acabas de creer. ¿Pero cómo puede ser? ¡Cuando dicen que la vida es muy injusta, y además una mierda, se refieren a esto!

Conocí a Hugo en al cantina de la Universidad; era mi primer año y él ya llevaba alguno más estudiando Diseño Industrial (bueno, digo "estudiando" pero en verdad los dos fuimos igual de petardos en eso). Compartíamos buenas amistades y en sólo unos minutos ya me di cuenta que estaba ante un tipo carismático (¡el que más!), simpático como ninguno otro del lugar... un auténtico crack. En la fiesta de la Carrera en El Pinar hicimos buenas migas: él llevaba la voz cantante de los festejos y yo era un novato, así que tarde o temprano nos acabamos juntando. En clase coincidimos poco: lo nuestro eran más las fiestas de los jueves. Nos unió un inolvidable viaje a Mallorca, él en el equipo de fútbol-sala y yo en el de fútbol de la UJI. ¡Ellos eran los mejores de España! Y Hugo especialmente vivía por y para el equipo. Mi último recuerdo universitario con él fueron los exámenes en febrero y en junio de Procesos de Fabricación: nos sentamos juntos y al ver el examen en ambas convocatorias no sabíamos si llorar o descojonarnos de la risa. Todos los momentos que tuve el placer de compartir con Hugo confieso que fueron alegres y divertidos, como lo era él. ¡Como lo será siempre! Y por malditos avatares del destino, ayer la pena nos invadió a todos cuando sin sentido se lo llevó.

Quiero confesaros que escribiendo estas merecidísimas palabras su recuerdo me ha robado más de una sonrisa, y así lo voy a recordar, porque así era Hugo. ¡Descansa en paz jugón! Desde Barcelona, parada en Castellón, una tierra que te acogió con los brazos abiertos, un abrazo enorme a todos los que compartían su vida con la tuya.

pd: ¡Gracias por robarnos tantas y tantas sonrisas!

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